Como fue prometido, aquí está la parte 3 de nuestra gran guía con consejos para el manejo de estrés calórico durante el verano. Si se perdió las primeras dos partes, asegúrese de visitar nuestro sitio web donde podrá encontrarlas en la sección NUTRICIÓN.

Como con los tips para la formulación de ración TMR presentada en la parte 2 de esta serie, los consejos para el manejo de TMR debajo están apuntados a compensar los cambios metabólicos y fisiológicos y los efectos que se imponen en la vaca lechera debido al estrés calórico. Estos están avalados generalmente por la investigación científica y se ven como algo que bien puede ayudar a los animales a lidiar con los efectos del estrés calórico y no como un método para superarlos, para lo cual la refrigeración intensiva es probablemente la manera más efectiva (Ver Parte 1). En general, estos consejos pueden ser tomados como lo que se requiere para evitar que una situación desafiante se transforme innecesariamente en algo peor.

Vigile el silo bunker y su manejo y el daño en los ingredientes en general: El calor del verano incrementa el deterioro de todos los ingredientes, y especialmente de los ingredientes húmedos tales como el silaje y subproductos húmedos. Los ingredientes deteriorados aumentan marcadamente el nivel de calentamiento y deterioro de la ración completa en las piletas, lo cual disminuye aún más la ingesta. El manejo del silo debe ser impecable durante el verano para asegurarse que se altere el material lo menos posible, y que el material suelto no permanezca apilado en el piso entre cargas. En general, los subproductos húmedos deberían ser usados con menos frecuencia comparado con otras épocas del año, o inclusive omitidos si no se los puede resguardar del deterioro. Cualquier alimento con hongos o riesgo de micotoxinas deberían ser evitados ya que pueden ser particularmente problemáticos durante las épocas de estrés calórico.

Cargue al menos dos veces por día: El deterioro del alimento es una función exponencial con el número de organismos doblándose con cada sucesiva generación, a menudo en una cuestión de minutos. Consecuentemente, a más tiempo la comida permanece frente a los animales, más se deteriora y más afecta negativamente la ingesta, especialmente para el segundo y tercer ordeñe si sólo se suministra una vez al día. Además, suministrar la cantidad completa del día de una vez incrementa el potencial de selección, y aumenta el riesgo de acidosis. Si el alimento puede solamente ser cargado una vez al día, entonces retenga una proporción en el mixer para suministrar en ordeñes posteriores. Sin ser lo ideal, el nivel de deterioro en el mixer debería ser menor que lo que ocurriría en el comedero, y el potencial de selección se debería reducir también.

Vigile el tamaño de partículas y la uniformidad de la mezcla: Mucha gente asegura que la ración contiene fibra efectiva adecuada para estimular la actividad ruminal durante el estrés calórico. Hasta qué punto esto es posible no está claro ya que la motilidad del rumen se reduce durante el estrés calórico, y el agregado de forrajes menos digeribles incrementa la producción de calor. Sin dudas, se aconseja tener precaución para asegurar que el agregado de fibra larga a la ración no lleve a la selección, lo cual incrementaría el riesgo de acidosis y de otra forma sería contraproductivo. Se aconseja el uso regular del Separador de Partículas de Penn State para asegurar no sólo la existencia de fibra efectiva adecuada, sino también que haya una distribución de tamaños de partículas dentro de la ración, y una mezcla uniforme en los comederos que sea resistente a la selección.

Agregue agua si la selección es un problema… pero no demasiado(?): Si la selección parece ser un problema, primero considere rotar o reemplazar las cuchillas para lograr una longitud de corte más uniforme, y también quizás más corta. Si la selección continúa siendo un problema, considere agregar agua para ligar la ración. Comience con 2,5 a 5 litros por vaca. Inspeccione los resultados durante 2-3 días. Si la ingesta de materia seca se incrementa, pruebe incrementando de 2,5 a 5 litros más por vaca. Siempre que la ingesta de materia seca se incremente, y la evidencia de selección disminuya, siga aumentando la cantidad de agua. Sin embargo, uno debería ser precavido sobre el incremento del contenido de humedad de la ración más allá del 55% ya que  estudios demuestran que la ingesta de materia seca comienza a decrecer, y la selección empieza a aumentar  en este punto, durante el estrés calórico.

Suministre la mayor proporción de comida después del ordeñe de la tarde: Las investigaciones han demostrado que la ingesta de materia seca se maximiza durante el estrés calórico cuando la mayoría del alimento se suministra a últimas horas de la tarde cuando la temperatura ambiente empieza a bajar. Se cree que el deterioro va en baja ya que la mayoría del alimento se consume antes del comienzo de las temperaturas más altas durante el día. Además, considere suspender la alimentación del día, haciendo ajustes en el alimento para suministrar a últimas horas de la tarde, y así comenzar el ciclo de 24 horas incluyendo el suministro de la última hora de la tarde. Cargue lo suficiente como para que le alcance durante el ordeñe de la mañana (tal vez 60% del suministro diario) y luego complete el balance en el ordeñe de la mañana siguiente, asegurándose que los animales nunca permanezcan sin comida disponible.

Asegúrese que las vacas nunca se queden sin alimento: Las vacas con estrés calórico comen su ingesta diaria en menos de la mitad del número de momentos en el comedero. Se piensa que esto resulta en tamaños mayores las cuales predisponen a los animales a mayores cargas ácidas en el pH del rumen (es decir acidosis). Es por lo  tanto imperativo que durante el estrés calórico las vacas siempre tengan suficiente alimento frente a ellas y nunca se queden sin comida. Hacer eso nos arriesga a provocar hambre en los animales lo cual podría resultar en ingesta compulsiva que exacerbaría el riesgo de acidosis.

Mueva la comida múltiples veces durante el día: El riesgo de quedarse sin alimento disponible, y los efectos de la selección se incrementan a medida que el tiempo entre veces que uno mueva la comida del comedero aumenta. Idealmente el alimento debería ser movido entre 2 y 3 veces entre cada ordeñe, y dentro de las dos horas de haber suministrado. Esto aumentará la ingesta de materia seca asegurando que una cantidad adecuada de ración uniforme esté disponible para todos los animales las primeras 6 horas después del ordeñe, que es cuando se ingiere la mayor cantidad de alimento.

Agua limpia…. a montones!: Las vacas con estrés calórico pueden consumir más del doble de agua, mayormente para reemplazar la humedad eliminada como sudoración, pero también para incrementar el contenido de agua del cuerpo para así absorber el calor y posteriormente excretarlo en la orina. De esa forma es esencial tener un suministro de agua limpia  ilimitado y disponible en varios lugares para el ganado. Idealmente, los bebederos separados deberían estar disponibles a la salida de la sala de ordeñe de forma tal que los animales puedan tomar lo que necesitan al mismo tiempo antes de entrar a la parte de los “stalls”. Y, además, se deben limpiar todo los bebederos diariamente a un nivel de limpieza que uno mismo podría beber en ellos.

Comparta estos consejos con amigos y productores conocidos.

Jaylor