Nutrición Animal

ESTRÉS CALÓRICO: AJUSTE EL FOCO EN LA ALIMENTACIÓN PARA EL VERANO (PARTE 1)

Por Implecor

Ahora que el verano se acerca, queremos revisar la importancia de mantener fresca a su tropa de animales. Vigile en las próximas semanas y haga alguna buena formulación de TMR y tips de manejo para ayudar a lidiar con los efectos del estrés calórico.

Esto en las vacas lecheras causa aumento en la ingesta de agua, respiración rápida, temperatura corporal elevada, perfil hormonal alterado, partición de nutrientes, ingesta de materia seca reducida, producción  de leche en baja, baja en el contenido de grasa butirométrica y proteína, reproducción despareja (concepciones en baja y muertes embrionarias en aumento), incrementada incidencia de enfermedades metabólicas, metrits, mastitis y conteo de células somáticas en aumento, acidosis ruminal, cojera y muerte.

En otras palabras, es malo y a menudo los efectos devastadores se extienden más allá de lo que dura el período de calor elevado.

El estrés calórico ocurre con el ganado lechero cuando el calor producido en el cuerpo desde la fermentación del rumen, la digestión y el metabolismo excede la habilidad de la vaca lechera de disiparlo y  la temperatura corporal empieza a aumentar.

Cuando esto sucede, es primeramente una función de la temperatura ambiental y la humedad (medidas como Índice de Temperatura y Humedad: ITH) y del nivel de producción de leche, y resulta en una catarata de eventos para incrementar la tasa de disipación de calor, así como para  disminuir la cantidad de calor producido y así sobrevivir esta situación potencialmente fatal.

A medida que ITH va en aumento inicialmente, la ingesta de agua, el flujo sanguíneo hacia los tejidos y la transpiración se incrementan para mantener el índice de disipación del calor requerido.

Sin embargo, a medida que ITH se incrementa por arriba de 68, el stress calórico comienza a establecerse y la vaca responde a esto por medio del incremento de su índice de respiración para así elevar la pérdida de calor evaporable desde los pulmones.

El índice de respiración ha probado ser un buen indicador para ambas cosas, el grado de stress calórico y el aumento de la temperatura corporal según se muestra en la tabla debajo.


*BASED ON R.B. ZIMBLEMAN AND R.J. COLLIER, 2011: SEE HOARDS DAIRYMAN, APRIL 25, 2011, PAGE 281 FOR THI CHART.

Cuando las medidas para indicar la disipación del calor no son suficientes para prevenir un incremento en la temperatura corporal, el cuerpo responde activamente de la siguiente manera:

1) decrece la producción de leche a través de una disminución del flujo sanguíneo a la glándula mamaria y alterando el perfil de las hormonas y la partición de nutrientes, y

2) reduce la ingesta de alimentos decreciendo la demanda nutricional para la producción de leche, pero también decreciendo la  motilidad  y el flujo sanguíneo, y la absorción de nutrientes hacia y desde el rumen.

Refresque, Refresque, … Refresque!!

Estudios recientes han demostrado que la reducción en la ingesta de alimentos asociada con el stress calórico solamente suman el 35% de la caída observada en la producción láctea.

El resto de las pérdidas parecen ser debido al uso de la energía en aumento para la disipación activa del calor.

Esto sugiere que el potencial para recuperar la leche perdida a través de la manipulación de las dietas durante los períodos de estrés calórico pueden ser limitadas y esa  inversión en tecnología para refrigerar debería ser la defensa primaria contra el estrés calórico.

Investigaciones en tambos de Israel (un lugar muy caluroso en verano) ha demostrado que  una refrigeración intensiva (10 períodos de 45 minutos de refrigeración comprendidos en ciclos de 0,5 minutos de humedad cada 5 minutos con movimiento de aire mantenido a 3 metros por segundo durante 7 horas acumulativas) esencialmente eliminó los efectos del stress calórico si se compara con refrigeración moderada  (45 minutos en la instalación del tambo en cado uno de los tres ordeñes).

Sin refrigeración intensiva, el incremento en el nivel de respiración  con el estrés calórico disminuye la cantidad de bicarbonato en la sangre y saliva y disminuye aún más la entrada de bicarbonato al rumen a medida que el babeo se incrementa.

Esta disminución en la amortiguación en el rumen, combinado con otros cambios en la función ruminal, se asocia con PH ruminal reducido y alta incidencia de acidosis durante el estrés calórico.

En cambio, la incidencia de laminitis y cojera se incrementa. Esto se puede evidenciar por un aumento de los problemas de pezuñas y la necesidad de tratamiento durante el otoño.

Además, el balance de energía negativa resultante de la ingesta reducida y los requerimientos de energía en aumento durante  el estrés calórico reducen la fertilidad más allá del período de estrés calórico mismo.

En consecuencia, es importante dar pasos para afilar las raciones TMR durante períodos de estrés calórico y así minimizar la producción de calor  y disminuir el riesgo  y las consecuencias de la acidosis y por lo tanto ayudar a mantener la ingesta de materia seca y producción lactea, así también como la reproducción durante esta época desafiante.

Prepárese para la Parte 2: Formulación de TMR durante el stress calórico.

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