Dr. Horacio M. Genesio

De la mano de la intensificación de los sistemas productivos llegaron cambios muy profundos en áreas específicas como la producción de forrajes conservados y los programas de alimentación.

Se han logrado importantes incrementos de las producciones individuales, de la carga animal,  sustanciales modificaciones en el manejo, en las estrategias de producción.

En la República Argentina y en la región, hace dos décadas que se viene discutiendo la importancia de la calidad del forraje para el correcto desarrollo y rentabilidad de los sistemas productivos de carne y leche.

El Objetivo es que debemos producir y generar un producto con alto contenido de nutrientes  de muy buena calidad nutricional, alta disponibilidad, y de bajo costo;  ese producto es el forraje o FIBRA de CALIDAD.

Debemos ser capaces de pensar el forraje como un verdadero factor de producción en los sistemas ganaderos actuales, que permita  el proceso de transformación de ingredientes de bajo valor biológico para el hombre a través de las fermentaciones que realizan los bovinos en el rúmen.

Los bovinos utilizando forrajes producen alimentos de alto valor biológico como la carne o la leche.

Cuando pensamos en forraje tenemos la obligación de entender, que debemos ser capaces de producir y  generar Fibra de Calidad durante los procesos de confección de reservas forrajeras.

La fibra de calidad permite lograr altas eficiencias de conversión del alimento, importantes niveles de inclusión en las dietas, disminución de los costos de alimentación y a la vez contribuye de manera decisiva en la salud animal.

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